El Ejercicio Más Adecuado En La Tercera Edad

Debemos elegir el tipo de ejercicio con el que más disfrutemos al realizarlo. Algunas personas están poco dispuestas a comenzar a hacer ejercicios porque tienen miedo de que sean demasiado cansados, difíciles o costosos, pero hay que tener muy en cuenta que no se precisa hacer ejercicios hasta el agotamiento para adquirir beneficios en su salud.

Ejercicios moderados: Natación, Bicicleta estática, Caminar ligero, Jardinería, Golf, Senderismo, Baile, Tai-chí o Yoga...

Ejercicios vigorosos: Subir escaleras, Tenis, Caminata enérgica, Esquiar, Correr, Ejercicios con pesas...

 

Consejos para todos: Comience despacio. Incremente la intensidad del ritmo de forma progresiva (la intensidad adecuada es la que nos permite mantener una conversación normal durante la actividad). Para terminar conviene reducir el ritmo de forma gradual. Procure llevar ropa y calzado cómodo. Evite situaciones extremas de frío o calor. Beba agua abundante para reponer líquidos. Si camina con dificultad elija terrenos llanos, puede valerse de un bastón o de un brazo amigo que le ayude. Abandone la actividad si aparece dolor en el pecho, respiración jadeante, sensación de mareo, dolor de cabeza, calambres musculares. Los ejercicios moderados son efectivos, y llegar al agotamiento no beneficia a nadie. Ninguno de los ejercicios debe causar dolor y los movimientos bruscos deben evitarse pues pueden producir lesiones.

El mejor programa de ejercicios es aquel que abarca todas las categorías de ejercicios, sin olvidar los de equilibrio por su importancia en la prevención de caídas. Ante la inestabilidad al inicio de la marcha: levantarse lentamente, apoyarse en reposa-brazos, usar un soporte como el bastón.

 

Para que el ejercicio entre a formar parte de la rutina en la vida diaria de los mayores es preciso considerar dos aspectos necesarios que son la motivación para ponerlo en práctica y la planificación del mismo. El primer mes es crucial para la continuidad del ejercicio. Si se mantiene la regularidad durante un mes y todavía se sigue con ganas de continuar, habrá pasado un obstáculo crítico. Pasar esa marca es una buena señal, indica que estamos en camino de hacer de los ejercicios y las actividades físicas un hábito regular que podremos mantener sin problemas. Saber que la actividad física puede mejorar nuestra salud y destreza física debería ser suficiente motivación para continuar ejercitándola, aunque podamos necesitar motivación adicional de vez en cuando. Para esas ocasiones, es importante contar con un compañero de ejercicio, escuchar música, anotar los progresos y los objetivos a corto y medio plazo, anotar las sesiones de entrenamiento con anticipación y si van siendo o no cumplidas. También es bueno recompensarnos cuando logremos nuestros objetivos.