SALUD MENTAL EN LA TERCERA EDAD

La salud mental se define como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.

La dimensión positiva de la salud mental se destaca en la definición de salud que figura en la Constitución de la OMS: «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades».
En el ámbito de la Unión Europea las personas mayores realizan una aportación a la familia y a la sociedad que todos recibimos con mucho cariño. En los Estados miembros surgen, a cada momento, ocasiones nuevas para que las personas de edad avanzada demuestren su capacidad para superar las
dificultades. Hay que resaltar que los mayores poseen una experiencia vital que es una fuente de sabiduría y un instrumento de identidad en el campo personal, familiar y social.

La mayor parte de nuestros mayores gozan de un estado de salud mental sano y de bienestar, que se traducen en una calidad de vida mayor, en una vida satisfactoria y en capacidad para realizar una aportación a la sociedad. Sin embargo, existen grupos de personas mayores en los que se presenta una
prevalencia alta de estados neuropsiquiátricos, entre los cuales se incluye la demencia, y que conllevan costes sanitarios y de bienestar. Más del 20% de las personas mayores de 60 años sufre algún trastorno mental o neurológico, sin contar las cefaleas, una proporción que aumentará en los próximos años porque se espera que hasta el año 2050 el número de mayores de 80 años se cuadruplicará.

El 6,6% de la discapacidad en esta franja de edad se atribuye a trastornos mentales y del sistema nervioso, los psiquiatras indican que la demencia y la depresión son los trastornos más comunes en esta edad.

Los especialistas no se ponen de acuerdo en cuáles son los mecanismos responsables de los problemas de salud mental y bienestar en este tipo de población, ya que estos no sólo se asocian al proceso de envejecimiento. Según los gerontólogos, otros factores externos presentes en este grupo de población son también responsables de este impacto, como la situación económica o determinantes sociales.

 

Como el número de la población de personas mayores en Europa está creciendo, el los problemas mentales están aumentando también, por lo cual puede afirmarse que este cambio demográfico tendrá implicaciones en los sistemas de salud pública y social, en los mercados de trabajo y en la economía de los países de la UE.

 

Es necesario esforzarnos más para que aumente el número de las personas que maduran gozando de un buen estado de salud mental, asimismo tenemos que trabajar para prevenir los problemas mentales, y hacer las disposiciones necesarias para que los pacientes que sufren este tipo de trastornos tengan
asegurado el acceso a unos tratamientos y a una asistencia de alta calidad. Es preciso ejercitar un envejecimiento saludable, que se inicia con los hábitos saludables antes de entrar en la vejez.

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